viernes, 30 de diciembre de 2011

Elucubraciones

El otro día estaba organizando mi cuarto y me encontré con una carpeta que tiene todos los papeles que guardé mientras cursaba mi primera práctica con la Universidad y contaba con 19 añitos. Una de las hojas doblada en mi desordenado portafolio contiene tres diatribas ligeras que escribí mientras asistía por obligación a una conferencia que la universidad daba a los estudiantes para arrebatarles más dinero (y quienes por lo general eran profesores de la misma universidad para más estafa). Como quiero romper la hoja pero recordar los escritos (para acordarme que tan mal escribía cuando mejore algún día) los escribo en mi sección de divagaciones para que algún incauto (como yo más adelante) pierda el tiempo leyéndolas ya que carecen de interés.

ADVERTENCIA: LOS ESCRITOS QUE A CONTINUACIÓN PUEDEN OBSERVAR  SON POCO O NADA INTERESANTES. POR TAL RAZÓN, SIGA LEYENDO BAJO SU RESPONSABILIDAD.


1.Qué es la “burrocracia”

En esta estolidez estaba metido y me daba cuenta que era como el servicio militar ya que lo obligan a uno a ir so pena de una consecuencia nefasta. La universidad con el ánimo de arrebatarme el dinero organizaba conferencias que a nadie importaba y en un acto de completos fascistas nos tomaban lista como a los judíos que iban para la cámara de gas. Al parecer era más grave faltar a una de estas estúpidas “conferencias” que omitir los estúpidos deberes dispuestos en el reglamento estudiantil.

Como pueden ver, con este pequeño micro-texto, mi objetivo fue desahogarme de la incomodidad que sentía al tener que estar 4 horas escuchando a un personaje que me parecía poco importante. Lo peor es que al escribir no hablé nada de la burocracia y no sé por qué utilice ese título.


2.Reflexiones en un cuarto sin aire acondicionado
En este “auditorio” (cuarto cerrado) caluroso y maloliente, las personas parecían más unos robots que mamíferos de carne y hueso. Ellos (los disque humanos) seguían con una devoción inamovible los mensajes que llegaban a su instrumento de dominación de mentes moderno llamado “blackberry”. Era el predominio de la maquina sobre el hombre. Él los (y las sobretodo) dominaba. Hacía con sus métodos poco ortodoxos que lo tocaran, manosearan y digitaran barbaridades con nula ortografía, con el ánimo de llevar a cero la actividad pensante de estos seres que comparten aire y oxígeno en el lugar.

El conferencista continuaba su charla mientras ellos (o esos) se comunicaban entre sí, por medio de ese aparatico sin importar que estuviera a su lado. Después de esta visión de las nuevas generaciones, era entendible el uso del suicidio como vía de escape y la bomba atómica como instrumento de liberación.

Como pueden ver, en este otro pequeño texto, me despache contra mis compañeritos de carrera que estaban más pendiente de escribirse cosas sin importancia antes que pararle bolas al tipo de al frente(cosa que también hacía yo). El calor en el lugar era horrible porque se dañó el aire acondicionado y estábamos a una temperatura de 24 grados centígrados, razón por la cual, el hecho de ver a mis compañeros escribiéndose (reitero) cosas que podían fácilmente no escribirse y rendirle un culto extraño al blackberry me molestó de sobremanera, por lo que escribí lo que ustedes acaban de leer.

Creo – a modo de reflexión—que ese aparatico ha servido para hacer más cómoda la vida de algunas personas y también para ser la música ambiental de otras, ya que les permite generar un ruido que les suscita un sentimiento de acompañamiento a las personas y les evita hacer la cosa más difícil del mundo para muchas de ellas: estar solos y en silencio.


3.“Bebé”
Parafraseando una vieja y conocida frase, la Real Academia Española ha muerto. Podría ser una exageración, pero no, ha muerto por sustracción de materia. Esas pobres almas de dios que allá en España se dedican a crear palabras, organizar formas gramáticas de los textos, adoptar extranjerismos y reconocer esos hijos de mala madre y de padre desconocido llamados “modismos” van a perder el empleo.
Lo anterior porque las personas ya no escriben sino “chatean”, ya no se escriben sino “hablan por pin”. Se olvidan de los diccionarios y escriben como creen que se escribe. Para colmo de males, hace poquito acabé de oír a más de 4 personas utilizando la palabra “bebé” para referirse, no a un pequeño crio recién nacido, sino a un aparato de nombre blackberry. Lo más hermoso es la forma en que aquellas personas cierran la “jetica” para pronunciar aquella palabra como si fueran a chupar alguna teta. Por lo anterior, espero nunca comprar un aparato de esos.

Pidiendo disculpas por algunos problemas de redacción  en el texto y bueno, exageré demasiado. No obstante lo anterior, les puedo decir que de una conferencia tan aburrida como la que tuvo lugar ese día y en la que asistí obligado no podía salir nada mejor (bueno y también nada peor). Más tardecito vengo con el post con el que quiero cerrar el año.

martes, 27 de diciembre de 2011

La estúpida película del 25 de diciembre: El escritor de telenovelas



Dago Garcia ha sido el guionista y productor por excelencia de los bodrios cinematográficos colombianos que se estrenan sagradamente cada año los días de navidad. El tipo luce con estandarte el hecho de haber sido guionista y productor de la película colombiana más taquillera de la historia y de ser un creador de cine “sin pretensiones intelectuales” para personas del común (o el pueblo como llamarían los políticos), donde recoge todos los pensamientos y preocupaciones del público colombiano y les da una solución moralizante para todas las familias.

Luego de exponerles a modo de proemio quien es ese señor, entraré en materia y les hablare de mis reacciones frente al video donde habla de su nueva producción (que no iré a ver) llamada “el escritor de telenovelas”.

Sin entrar a criticar la banda sonora reencauchada de todas las películas producidas por el señor García (que suena al principio del video) o la imagen del niño Jesús que adorna su pared, creo que sus declaraciones, denota su capacidad de guionista y que en Colombia, el talento es inversamente proporcional al éxito de las producciones cinematográficas. Empieza el citado productor diciendo que con esta película, cualquier persona que haya tenido presiones en el trabajo como un empleado bancario o un vendedor de humo se puede identificar, diciéndonos tácitamente que sus personajes son simples, fútiles y por tanto no tienen matices sino generalidades, producto de su gran talento. Además como dato curioso, me gustaría resaltar que el productor dice sin ningún reparo que (entre sus estadísticas) el 100% de la población es como el personaje principal.

Luego del tonto argumento que acabé de exponerles, continua el productor diciendo que invita a las personas a ver la película ya que es una “comedia ligera” (algo nunca visto en el lumpen-cine colombiano) que va a “resolver muchas preguntas que los televidentes siempre están haciendo y siempre están en la agenda del día” como “¿por qué me cambian de horario mi telenovela?”, “¿por qué me alargan mi telenovela?”, “¿por qué los actores son siempre los mismos?”, razón por la cual, el ciudadano común y corriente no puede pensar.

Con todo lo anterior pensaba hacer una diatriba contra el bochornoso cine colombiano, contra las malas películas del 25 de diciembre, contra el público que hace que películas como “El Paseo” se vuelvan en fenómenos taquilleros pero simplemente me quedo con las tonterías que dice en el video donde este señor – como con sus películas – cree que le habla a una horda de tontos o simplemente insulta nuestra inteligencia sin saberlo, ya que no vale hacerle un post de más de una hoja.  

domingo, 25 de diciembre de 2011

Más sobre las bananeras - Alfredo Iriarte



En esta entrada recojo un escrito del gran Alfredo Iriarte donde escribe sobre uno de los episodios poco conocidos de las bananeras. Lo extraje del libro “Lo que lengua mortal decir no pudo” y lo reproduzco para quienes no lo conocen:

MÁS SOBRE LAS BANANERAS 



Suele creerse que el episodio de las bananeras ha llegado a ser tan ampliamente conocido en todos sus pormenores ominosos, que poco o nada hay que agregar para que las gentes colombianas lo abarquen en su real dimensión de espanto y vergüenza. Yo, sin embargo, creo poder incluir en esta serie unos cuantos hechos que, por haber sido muy precariamente divulgados, caben perfectamente dentro del propósito cardinal de la serie el cual, como se indicó al comienzo de la misma, es sacar a la luz del sol algo del detritus que los gatos académicos han sepultado bajo asépticos y decorativos cúmulos de tierra, cumpliendo con ello fielmente la misión que les compete como custodios que son de un sistema que, en la medida en que se toma conciencia de su progresiva decrepitud, más se esfuerza en aparentar no sólo una vitalidad a toda prueba sino también un abolengo y unas ejecutorias intachables.

El acto de recrear la historia se torna particularmente grato cuando, en vez de apelar a relaciones, crónicas y documentos, la distancia que nos separa de los hechos nos permite acudir al testimonio directo de quienes la protagonizaron y vivieron. Tal es mi caso en estos capítulos sobre las bananeras. El país conoce bien a José Gnecco Mozo. Sabe de su brillante inteligencia, de su largo y fecundo magisterio en la ciencia del derecho constitucional, de sus atributos como historiador, tratadista y escritor.

Actualmente, José Gnecco, a la altura de sus 72 años, disfruta de las más envidiables condiciones de mocedad intelectual y física y, en consecuencia, de una memoria sorprendente. En largas y fecundas sesiones he tenido la oportunidad de oírle revelar unas veces y otras corroborar, hechos desconcertantes relacionados con ese sombrío episodio de la historia colombiana.

Por otra parte, antes de que se diga que lo que sigue es la versión mendaz de un apátrida comunista, debo aclarar que Pepe ha sido siempre, es y morirá godo, pero que a pesar de llevar por la vida ese rótulo, ya más anacrónico que oprobioso, ha sido, es y morirá honesto.

En 1928, Pepe Gnecco era secretario de Gobierno del doctor José María Núñez Roca, entonces mandatario seccional del Magdalena. El doctor Núñez tampoco era comunista. Era un patricio conservador de entrañables convicciones republicanas, atemperado y civilista. Era, además, un patriota. Se entiende, por tanto, que fuera tan adverso a los desmanes del ejército como a las maquinaciones inicuas de la United Fruit Company.  El hecho es que su suerte aciaga y el doctor Abadía Méndez lo llevaron a la Gobernación del Magdalena en los días de la gran huelga.

A la vez que el doctor Nuñez Roca ejercía el poder formal, ejercía a su vez el poder real el célebre Mr. Bradshaw, gerente general de la United de Colombia. Corrían ya los días críticos de la huelga. Los obreros habían logrado ya la unidad decisiva y recorrían la Zona impidiendo el corte de la fruta y haciendo imperiosa la exigencia de sus derechos burlados. Por esos días Mr Bradshaw empezó a visitar diariamente el despacho de la Gobernación, en la ciudad de Santa Marta. El procónsul llegaba todas las mañanas a la oficina de Núñez Roca ataviado con finos trajes de lino y escoltado por su séquito de abogados nativos, en cuyas garras de buitres, las leyes de Colombia pasaban a ser marionetas serviles de la Compañía explotadora.

Llegaba cotidianamente el prepotente virrey rodeado por su corte de juristas venales y exegetas a sueldo – herramientas indispensables del imperialismo – que hicieron decir bellamente a Luis Cano, en la época dorada y abolida en que los liberales eran nacionalistas: <<son más temibles para este pobre país los abogados de la Universidad de Colombia que los de la Universidad de Columbia>>. Lo cierto es que todos los días llegaba Mr Bradshaw con su cortejo de sanguijuelas a beber café  al despacho de Núñez Roca. La visita siempre era breve. Mientras el gringo saboreaba su tinto se desarrollaba a diario y en forma reiterada y machacona el siguiente dialogo:

Bradshaw (incisivo): Dígame una cosa, doctor Núñez, ¿las autoridades de Colombia sí están de veras en condiciones de garantizar la integridad de las vidas y bienes de los norteamericanos en la Zona Bananera?

Núñez Roca (desconfiado): Puede usted estar tranquilo, Mr Bradshaw. El ejército de Colombia está listo a asumir con presteza y eficacia la defensa de las vidas norteamericanas y los intereses de la compañía.

Bradshaw (desconfiado): Quiero seguir creyendo en usted. Ojalá no me defraude. Porque usted ya debe saber que ayer los obreros devastaron dos comisariatos y cometieron tales y cuales atropellos.

Núñez Roca (persuasivo): Eso es comprensible dentro de esta situación de emergencia, querido Mr Bradshaw. Pero debe usted estar seguro de que nada grave ocurrirá porque para impedirlo están las autoridades de la República.

Bradshaw (más sosegado): Confío en que las cosas no empeoren señor gobernador. Hasta la vista.

En ese momento desaparecían Bradshaw y su escolta de sabandijas hasta el día siguiente. Uno cualquiera de esos días Pepe Gnecco, intrigado, preguntó a Núñez Roca por qué expresaba con tanta certeza a Bradshaw la seguridad de las garantías del ejército colombiano en tanto que la situación se hacía cada vez más incontrolable. Sin perder la calma, el gobernador abrió de su gaveta de su escritorio, extrajo un catalejo y e invitó a su joven secretario a subir a la terraza de la Gobernación. Una vez allí le entregó el catalejo y le dio con el mismo talante apacible:

-Enfoque la vista hacia el centro de la había, mire en esa dirección hacia alta mar y encontrará la razón de mi actitud hacia el gringo.

El secretario apuntó el catalejo hacia donde se le indicaba y halló la razón del viejo gobernador en forma de destructores norteamericanos hermosamente artillados y cabalmente rellenos de marines ávidos de playas nuevas para su inextinguible furor bélico. Esto último no lo vio Pepe con el catalejo pero no requirió demasiada sagacidad ni rara clarividencia para adivinar que, en esas circunstancias, mal podían estar dos navíos de guerra de bandera norteamericana frente a la bahía de Santa Marta, cargados de monjas.  Núñez Roca no necesitó palabras para expresar lo obvio: que si él le dejaba entrever a Bradshaw duda alguna sobre la eficacia del ejército colombiano como guardián de la Compañía, el desembarco de los infantes seria cosa de horas.  Dicho en mejores palabras: los obreros en huelga por sus legítimos derechos tenían dos opciones: ser diezmados por los cobrizos soldados colombianos o por los infantes de Marina ojizarcos y catires.

Pero la suerte estaba echada. Ya se percibían en la Zona los pasos marciales de Carlos Cortés Vargas. Los obreros colombianos no serían ejecutados por verdugos extranjeros. Eso podía constituir una afrenta a la dignidad nacional. El Carnicero, con sus ametralladoras emplazadas en Ciénega, se anticiparía a los marines, impidiendo así en forma providente que militares foráneos profanaran con sus botas la integridad del suelo patrio y la soberanía de la República. Y conste que no se trata de especulaciones ni conjeturas. Así lo declaró públicamente y en forma reiterada el general Cortés Vargas.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Perdiendo la fe en Dexter y pidiendo su eutanasia



Ayer vi la “season finale” de Dexter y quedé con un mal sabor de boca que voy a intentar dejar plasmado en este blog. Antes que todo me gustaría expresar que Dexter ha sido una de mis series de cabecera en los últimos años y por tal motivo, he estado constantemente a la espera de sus nuevas temporadas pero no obstante lo anterior, esta (la sexta temporada) me decepciono totalmente y afirmo categóricamente que es la peor temporada de Dexter después de la tercera. 

En los trailers vi la cosa posiblemente buena luego de saber que la trama tenía que ver con el asesino serial y la religión, pero luego, por las razones que voy a dar más adelante, simplemente vi grandes errores (en mi opinión)  a nivel argumental que cometieron los guionistas, profundización de subtramas inocuas que sirvieron como relleno la mayor parte de la temporada y además de lo anterior, en el season finale los guionistas metieron una escena al buen estilo deus ex machina que (en mi opinión) daño el cliffhanger que muchos de los que hemos leído la primera novela de Jeff Lindsay esperábamos. Todo lo anterior lo sustento en lo siguiente:

LA SIGUIENTE PARTE HABLA DE PARTES DEL ARGUMENTO Y PUEDE CONTENER SPOILERS.

-La temporada inicia con una elipsis entre el día de partida de lumen y uno o dos años después, donde Dexter sigue cazando a diferentes asesinos y luego llevando a su hijo Harrison a un colegio católico donde una monja le pregunta al prota sobre sus creencias, infectándole de una inquietud religiosa que nos persigue por toda la serie. Aunque fue una introducción regular me pareció correcta y no me queje.

-Dexter se ha caracterizado en otras temporadas por desarrollar varias sub-tramas y no lograr desarrollarlas correctamente. El problema es que esta temporada estuvo peor que en cualquier otra y se notó a leguas que estas servían de relleno. Para empezar, el personaje secundario Brother Sam –como saben los que vieron la serie— tomó un protagonismo que no ayudo avanzar mucho en la trama y me pareció que fue metido con calzador simplemente para introducirse en el tema de la religión. Además de esto aquello del pasajero de la luz me pareció algo absurdo y por tanto, fui de los que celebró la muerte del hermano Sam a manos de su pupilo. Por todo lo anterior, esta es la hora que no sé si el personaje era puro relleno o simplemente fue producto de una idea mal elaborada.



Paralelamente la pelea Batista-Quinn, la sub-trama amorosa de Debra y Quinn y la pelea entre Laguerta y su superior (entre otras) no ayudaron avanzar en nada la trama principal ni tampoco hicieron amena a la serie. Fue simplemente relleno aburrido, soso y estúpido que me hicieron varias veces oprimir el botón de adelantar.

-La trama principal del Doomsday Killer me pareció aburrida –salvo algunas escenas— ya que los personajes no avanzaron en los primeros capítulos de la serie y no fue sino hasta que se descubrió que Gellar era el pasajero oscuro de Travis que sentí de verdad que empezaba a andar la trama principal de la serie. Infortunadamente el rival de Dexter de esta temporada estuvo supremamente desaprovechado por haber estado encarnado en Colin Hanks (hijo de Tom Hanks) quien todavía le falta prepararse más para ser uno de los personajes principales de una serie. Lástima que un buen rival tuviera que irse al garete por ser interpretado por una persona que no transmite sentimientos como hizo, por ejemplo Trinity.



- Los guionistas nos quisieron meter de formas absurdas muchas escenas de esta temporada. No se me olvida el capítulo 6X11 donde Dexter entra a la casa ocupada por Travis, ve un mural con su rostro y lo rompe con un martillo mientras la policía de Miami “espera” afuera a que este termine. Escena absurda por donde se le vea y no está acorde con otros capítulos de Dexter.
Otro ejemplo de lo anterior es ese estúpido viaje a Nebraska donde llevaron al personaje para cerrar los cabos sueltos de Trinity. La forma en que lo hicieron no fue correcta y por tal razón, algo que debieron hacer en la quinta temporada, no se vio bien en esta.

-Uno de los guionistas de la serie dijo que el amorío entre Dexter y Debra se veía venir. Que alguien me diga de dónde sacaron  esta estupidez que no es lógica y solo daña la historia. Además esas escenas con la psicóloga me parecieron en su mayoría puro relleno y no ayudaron a profundizar en personaje de Debra, sino simplemente a dañarlo.

- La escena que muchos esperábamos donde Debra descubre a su hermano fue pesimamente llevada y la sensación de deus ex machina estuvo rondando por los créditos del capítulo. El ya llamado “Debrazo” ha sido criticado por su ejecución, por tener a Dexter matando a su antagonista de la temporada en su mesa mientras Debra (sin ninguna razón aparente) llega a la iglesia. Por cosas como las dos anteriormente mencionadas pienso que el personaje de Carpenter es quien sale peor librado de la temporada.  



Así podría continuar haciendo referencia a todas las escenas absurdas (por no decir estúpidas) de la temporada pero estoy seguro que otros ya lo habrán hecho y que todos los caminos nos llevan a roma, lo cual quiere decir que como conclusión, la sexta temporada fue horriblemente llevada y pido la eutanasia de la serie para que muera dignamente en la septima y no se pierda más adelante en una cancelación que deje inconclusa la serie o en un final tonto e improvisado. Lástima porque esta se había convertido en mi serie de referencia y no esperaba decir cosas como las que hoy escribí de la misma.

martes, 20 de diciembre de 2011

Collage de la semana: Carolina Sanin, la miserable clase media, el padre Chucho y el mejor senador del año

Como hice en un post anterior, en esta entrada publicaré un collage de temas que individualmente no dan para un post (mio) pero que juntos logran “hacer bulto”.

1.      1. Carolina Sanín y su última columna


El domingo pasado la columnista del espectador Carolina Sanin saco sus armas de escribiente y le dio una dosis de indumil a la capital de la República por su clima, gente y trancones. Esta señora se queja de que en la ciudad “aguacerea lluvia sucia todas las malditas tardes”, el aire “huele a tubo de escape de autobús” y vendedores “de porquerías” que se montan a los buses reclaman porque los pasajeros no saludan. En resumen le da palo constante a esta cochina ciudad (el estilo de la columnista es pegajoso). 
Ahora bien, con la vergüenza de mostrar que soy un desocupado al escribir sobre este tema insustancial tengo que decir que las columnas “soho” (como esta) se están extendiendo a todo tipo de prensa mostrando que la falta de creatividad se suple con diatribas donde la forma prima sobre la sustancia que en otras palabras se puede entender como el madrazo prima sobre la crítica y el motivo del madrazo, y donde ahora todos se creen irreverentes. 

Rajar de Bogotá es una de las cosas más fáciles que puede haber ya que esta capital tercermundista con su clima, sus estúpidos dirigentes y muchos de sus regionalistas ciudadanos que se creen lord chibchas o “chapiyorkers” nos dan todos los elementos para sacarle la madre a todo lo que tenga que ver con el buen D.C. 
El problema es que esos escritos están recurriendo al predominio de la forma (el madrazo fácil) sobre la sustancia (por qué le echo la madre) y nos estamos quedando con columnas de dudosa calidad.

En fin, no le voy a echar más leña al fuego así que lo único que puedo decir es que esta señora quería escribir su columna como Fernando Vallejo, pero no pasó de ser un vulgar Daniel Samper Ospina.

2. La miserable clase media



La clase media de este país es miserable ya que tiene que vivir todos los días endeudándose para poder un estilo de vida medianamente decente, mientras el gobierno le da subsidios a los pobres y exenciones tributarias a los ricos.

Hoy me di cuenta que los de aquella maltrecha llamada clase media, son los desafortunados personajes que no tienen derecho a becas disque por tener medios económicos, tampoco a créditos porque estas personas están reportadas en datacrédito por pagos extemporáneos de servicios públicos que a los pobres les subsidian y no tienen derecho a puestos porque o no cuentan con “palanca” como los grandes ricos o simplemente no son parte de la “población vulnerable”, entre muchas otras cosas.

Por lo anterior digo en este pequeño post que la clase media (aquella que supuestamente los estados deberían fortalecer) está cada día más débil en este país y sus habitantes son cada día más pobres, razón por la cual considero que existe una nueva lucha de clases donde la sinergia entre pobres, ricos y gobierno se enfrenta contra la desgraciada clase media.

PD: Escribí eso mientras buscaba prestados 10 mil pesos para pagar el recibo de la luz.

3.El gran hombre de Dios de Rolex y BMW



Los designios de “nuestro” dios y de “nuestra” madre santa iglesia son extraños. En aquel libro que toman como dogma y predican que se debe ser tanto austero como humilde, uno de sus faranduleros representantes, hoy nos muestra como es la disciplina del Vaticano. En una entrevista en El Tiempo, frente a la pregunta de “Se dice que el Padre Chucho usa relojes Rolex, que tiene un BMW descapotado y que sólo se viste con buzos de marca Polo" responde con una humildad digna de Jesucristo: "tuve la fortuna de nacer en una casa con comodidades y por eso no tengo porque vestirme ahora como un miserable”. Esa es la iglesia a la que ustedes mis queridos lectores católicos le donan plata.   

4.El mejor cenador del año

Colombia es un país raro porque los pájaros le disparan a las escopetas y en tal sentido, los políticos traicionan rápidamente a los electores. Lo anterior daría en cualquier lugar civilizado el reproche por parte de sus ciudadanos, pero no, acá se premia esa actitud y en tal sentido, el cenador (tragaldabas del erario del estado) Corzo fue premiado como el mejor senador del año!!! 

Para quienes no han estado pendientes de la política aquí les voy diciendo quien es este señor:

- Una persona vinculado a escándalos de corrupción como este o este 




Con todo esto me pregunto, este fue el mejor senador del año? La respuesta es obviamente si. Fue el mejor ejemplo de lo que es un senador en este país: un pícaro y desvergonzado personaje que se pasa por el fajo a sus electores. Por eso es que todo el congreso esta corrupto y ninguno se salva. Lo peor de todo es que este señor cuando lo fueron a entrevistar, no se le ocurrió sino decir " consideró “doloroso” que a nivel nacional le critiquen y a nivel internacional reconozcan sus labores." Alguien me puede decir que país extranjero consideraría a este criminal como bueno o le "reconoce sus labores". Lo mejor de todo es que adivinen quien hizo la encuesta: RCN. No se les haga raro que en proximos días aparezca el Bolillo Gómez como el mejor DT del año.  

Lo único es que por lo menos no apareció Simoncito Gaviria al que nos quieren vender como el grandioso salvador de la política colombiana, cuando no es sino un personaje que desde joven ya cogió malas mañas y que hace parte del establecimiento. Ojala me equivoque, pero como nos venden a este personaje los medios no sería raro que para el 2018 ya lo postulen como candidato presidencial por el solo hecho de haber nacido en cuna presidencial. 

jueves, 15 de diciembre de 2011

El popularísimo mito del “doctor”

Antes de ir a este post, quisiera comentarle al poco número de lectores de este blog que hace unas horas me encontré con que una persona publicó un texto que escribí hace rato. La verdad no me molesta que los publiquen ya que mis textos no son la gran cosa, pero si les pido que por favor me den el crédito. Si lo llegan a tomar de este blog o de cualquier otro lado donde haya publicado (que no son muchos) simplemente dicen “escrito por Eladio Linacero en tal lado” y listo. Les agradezco de antemano y bueno voy al grano.  

Como todavía no tengo lista la segunda parte de mi relato del pasado invierno ni el post que empecé a escribir ayer, quisiera compartir un fragmento de una conferencia que leí esta mañana de Álvaro Gómez Hurtado ante agremiaciones educativas colombianas en junio de 1985.

El popularísimo mito del “doctor”



En Colombia, desde el principio de la colonización española, la educación era un elemento discriminatorio, que se traducía en ingresos diferentes según los grados culturales. Llegó a captarse que quien sabía más ganaba más y quien sabía menos ganaba menos. Esta es una regla universal, pero en Colombia ha sido especialmente protuberante. En el país existe el propósito de todo padre, madre de que su hijo alcance lo que hemos llamado el doctorado, o sea una distinción académica que constituye el final de todo esfuerzo familiar, como garantía de un ingreso que los saque a todos de la pobreza. Es el llamado mito del doctor, por culpa del cual, la noción básica de que el hombre estudia por aprender, ha sido sustituida por la de que el hombre estudia para graduarse.

El grado puede ser o no una condición de sabiduría; de todas maneras es un elemento que se presenta en la vida civil como determinante de un mayor ingreso, por el hecho de que alguien logre obtenerlo. Exagerado ese concepto, como generalmente se hace, el grado se convierte entonces en un mito. En el objetivo fundamental de la persona que intenta conseguirlo, con lo cual satisface al padre, a la madre, a los hermanos, al resto de la familia. Esa ponderación del grado ha determinado una serie de situaciones en la organización educacional del país, que yo creo que vale la pena estudiar, para ver si podemos limar un poco los prejuicios que se han ido formando a su alrededor.

La idea de llegar al grado conduce a lo que se oye con frecuencia: que la educación está mal orientada porque los grados ya no están garantizando ingresos. Si una persona graduada se queda sin ocupación, se desploma integralmente el concepto que tenemos en Colombia de la educación. Y vienen entonces las reacciones, un poco elementales y primarias de la gente, que dice que tenemos demasiados profesionales y que el gobierno debe intervenir para no dejar graduar tantos. Tan absurdo como el alfabetizarse más gente porque existen demasiados desempleados que saben leer y escribir. La casualidad del fenómeno se analiza desde un lado, sin pensar en que lo que falta al otro lado es trabajo, y que si hay demasiados profesionales no es porque sobren sino porque hacen falta oportunidades para emplearlos.

En un país como el nuestro, que no tiene desarrollo, las perspectivas de la gente con capacidades de trabajo son menores que cuando el país ha vivido épocas de auge. En lugar de buscar la restricción de la educación, proponiendo que se reduzcan los profesionales, deberíamos estar buscando la manera de que la economía  entre en un proceso de desarrollo.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Mario Vargas Llosa en "A Fondo" con Joaquín Soler Serrano



“A fondo” fue un programa de entrevistas transmitido por la televisión española desde 1976 hasta 1981, donde invitaban a diversos artistas a una charla, conducida por el célebre Joaquín Soler Serrano, el cual, por medio de preguntas lograba indagar sobre los sentimientos más profundos, las anécdotas menos conocidas y las facetas menos distinguidas de aquellas personalidades del ámbito artístico invitadas al programa. Borges, Cortazar, Onetti, Dali o Elia Kazan son algunos de los personajes que pasaron por este programa dejándonos muchas de las mejores entrevistas que deberían servir de enseñanza para las próximas “camadas” de periodistas que salgan al mundo laboral.

Ahora bien, uno de los entrevistados más celebres que pasó por el programa fue el escritor peruano Mario Vargas Llosa que estoy seguro, no necesita presentación. El problema de lo anterior es que no pude encontrar la entrevista realizada al hombre en youtube y por tanto me di a la tarea de buscarla en cuanto medio pudiera estar. Lo bueno de todo es que me topé con ella en uno de los capítulos del libro “Escritores a Fondo” en donde se transcribe la charla entre Soler Serrano y Vargas Llosa y aquí la comparto:

Las procesiones bárbaras de Cochabamba

- Antes de los 40 años, Mario Vargas Llosa había alcanzado en el mundo un gran prestigio, su nombre se había barajado en las nominaciones en el Nobel, y sus lectores en España y América se contaban por cientos de miles. Usted nació en Arequipa, Perú, en marzo de 1936.
- Sí, pero conocí la tierra en que nací siendo ya adolescente, porque mi familia se trasladó a Bolivia cuando yo apenas tenía un año. Y vivimos en Cochabamba casi diez años, así que, en realidad fue en Bolivia donde aprendí a caminar, a leer, a escribir…
- Qué recuerdos conservas de esos años de Cochabamba?
- Muchas imágenes que son muy distintas unas de otras. Uno de los recuerdos más vivos de esos años es el de los Carnavales, que no sé si serían tan importantes en Cochabamba como lo son en mi memoria. Pero recuerdo que realmente eran un hecho extraordinario para mí y para todos los muchachos de mi edad. La ciudad entera se empapaba, se <<jugaba con agua>>  toda una semana, y la vida quedaba totalmente paralizada. No había colegio, por supuesto, y uno se preparaba para los Carnavales con mucha anticipación: llenando canastas con globos, haciendo unos proyectiles temibles que se llamaban <<cascarones>> (que eran huevos vacíos, que se rellenaban con aguas de colores) acopiando <<chisguetes>>…Era una fiesta un poco bárbara, pero que para un niño de pocos años resultaba estimulante. Otro recuerdo muy plástico es el de las procesiones de Semana Santa, que, según mi memoria, tenían colorido y violencia, porque los campesinos bajaban a la ciudad a participar en las procesiones y lo hacían generalmente bebidos. Desfilaban con machetes, y hasta con cartuchos de dinamita que hacían explotar por las calles. Recuerdo que todo eso me asustaba mucho
-¿Cuáles fueron los primeros libros amigos?
-Libros de aventuras, novelas por las que guardo aún mucha devoción…
-¿En especial por quién?
-En especial por Dumas, aunque lo leí después. Pero en Cochabamba ya recuerdo haber leído historias como El hijo de Nostradamus que me dejaron fascinado.
-La afición por la cultura y la literatura francesa parece común a todos los escritores hispanoamericanos
-Hace 20 o 25 años era un fenómeno general en toda América Latina. No sé si seguirá sucediendo. La literatura francesa en particular y la cultura francesa en general han influido muchísimo en la historia social y cultural de nuestros países. Los escritores de mi generación descubrimos la literatura a través de los autores franceses del XIX y más modernos. De Dumas a Victor Hugo, Flaubert, Stendhal, Balzac…  cuando ingresé en la Universidad, Sartre y Camus eran los grandes nombres, los maestros de mi generación.
-En 1945, la familia regresa al Perú. A una ciudad que conocemos por tus novelas: Piura.
-Sí, Piura es una ciudad del norte de Perú. Una ciudad muy distinta de Cochabamba que es una ciudad de la sierra, en tanto que Piura lo es de la costa, del litoral, aunque no esté al borde de la mar. Cuando yo llegué a Piura, se hallaba en el centro de un desierto, un enorme desierto llamado de Sechura, que había impuesto a la ciudad unas características muy especiales. Era una población muy aislada, sus habitantes eran mucho más extrovertidos que los cochabambinos, mucho más alegres y comunicativos. Piura era una ciudad que vivía en la calle. Viví dos años en Piura, en esa época, y guardo un recuerdo imborrable.

Piura: ciudad de sustancia novelesca

-Fueron dos años de cambio, de adaptación, de nuevas experiencias…
- Por una parte perdí los amigos que tenía en el colegio, cosa que para un niño es siempre un poco traumática. Además, hablaba como boliviano, y los demás chicos se burlaban de mí. Pagué un poco el precio que paga todo forastero para ser aceptado en una nueva sociedad. Pero al mismo tiempo, Piura era una ciudad llena de color y un mundo un poco aventurero. En sus barrios, muy diferenciados unos de otros, había rivalidades terribles. Y para mí, desde el punto de vista ya de literatura, resultaron años muy fecundos, porque a base de recuerdos de nostalgias de Piura he escrito buena parte de lo que he escrito.
-¿Había mucha sustancia novelesca en Piura?
-Sí, cosas que en la memoria se me grabaron muy fuertemente y que después me sirvieron, por lo menos, de estímulo para muchas historias, muchos personajes.
-¿Cuándo advierte Mario Vargas Llosa que es un escritor? ¿Fue en esos primeros años, o más tarde?
-Yo creo que debió ser, como en muchos casos, un proceso un poco misterioso que se manifestó no de manera fulminante a través de un hecho decisivo, sino más bien, de manera paulatina, gradual. Comenzó como un juego. Yo recuerdo que en Cochabamba ya escribía, escribía poemas que eran imitaciones y paradojas de cosas que leía. Comencé a escribir pequeñas historias; en Piura también escribía pequeñas historias. En ese tiempo vivía yo con mis abuelos y con unos tíos que me celebraban mucho estas aficiones porque era mi familia materna. Y en la familia materna había una buena tradición, si no de escritores, si de amantes de la literatura. Y entonces era una actividad que yo más o menos comparaba un poco con los deportes, y con los juegos. Fue después, cuando tuve que preparar una carrera, al entrar a la Universidad, cuando se me planteó la literatura como una alternativa posible. En realidad, era lo que más me interesaba, era lo que hacía con más gusto, era aquello a lo que hubiera querido dedicar más tiempo. Pero claro, en un país como el Perú era inconcebible que alguien en su sano juicio pudiera elegir una carrera literaria, y decir <<yo voy a ser escritor>>  era como elegir la locura, el disparate. De modo que elegí la abogacía, que es lo que suele ocurrir con muchos escritores. Y entonces estudié derecho, aunque muy pronto descubrí que jamás sería capaz de ejercer esa carrera, descubrí que era una aberración peor que la literatura. Y entonces trabajé en el periodismo mucho tiempo, pero todos esos años seguí escribiendo, seguí escribiendo y la literatura iba ganando terreno.
-Hay noticia de una obra de teatro que escribiste a los 16 años titulada La Huida del Inca
-Sí, es una obra que escribí cuando estaba en el colegio todavía. Me gustaba mucho el teatro. Era lo primero que escribí, más o menos, en serio, en serio en el sentido que me tomó mucho más tiempo, rehíce muchas páginas. No recuerdo siquiera de qué hablaba. Me acuerdo que era una obra que comenzaba en la época contemporánea, el personaje era un escritor que se extraviaba en un viaje al Cuzco y se encontraba con unos indios que le contaban una leyenda incaica, que era el cuerpo de la obra. Y luego había un epílogo donde el escritor volvía a la ciudad con esta leyenda. Pero lo siento: he olvidado la leyenda.

<<En el Leoncio Prado descubrí lo que era mi país>>

-Mientras tanto, han pasado otras cosas en la vida de Vargas Llosa. Ha ido a Lima en el año 47 y en el año 1950 se produce su entrada en el colegio que quizá era famoso entonces, pero que es mucho más famoso hoy.
-El Leoncio Prado.
-El Leoncio Prado que ganó en difusión desde la novela. Ese colegio parece que marcó algo importante en tu sensibilidad…
-Bueno, está asociado directamente con la literatura mi ingreso en ese colegio. Mi padre descubrió, cuando yo estaba en segundo de enseñanza media, estas afirmaciones literarias mías.  Y entonces, con mucha razón, se alarmó y quiso impedir que esta tendencia tan peligrosa prevaleciera.  Pensó que un buen remedio podía ser el colegio militar, colegio muy especial, que daba una enseñanza secundaria regular, pero que estaba colocado en manos del ejército. El ejército tenía la organización, el control de los estudiantes y al mismo tiempo que esos estudios regulares, se hacía un entrenamiento militar intensivo, con lo cual me quedaba liberado del servicio militar. Y era un colegio que tenía características también bastantes especiales, porque era un colegio en el que estaba representado todo el Perú. Había muchachos que venían de familias muy adineradas, muy acomodadas, a los que mandaban sus padres para que se corrigieran porque eran muy traviesos o muy flojos. Y también había muchachos de familias muy humildes que entraban a través de un sistema de becas bastante amplio, porque veían en el colegio la antesala a la carrera militar. Y además venían muchachos de provincias, de la sierra, de la selva. O sea, que estaba representado un poco el Perú entero. Cada uno aportaba a este colegio sus conflictos, sus traumas de región, de familia, de clase. Y eso resultaba bastante explosivo; además entrábamos ahí de 14, de 13 años, una edad muy delicada en la vida de una persona. Y entonces todo ese mundo sometido a una vida militar producía a veces reacciones traumáticas; creo que ese fue mi caso, yo lo pasé muy mal en el Leoncio Prado. Bueno, por una parte descubrí un poco lo que era mi país, descubrí la violencia terrible en las relaciones humanas, que yo creo que son bastante características en el Perú  que hasta entonces ignoraba. Y he seguido viviendo un mundo, un mundo diríamos un poco marginal,  al mundo del Perú violento. Pero por otra parte fue un choque muy brusco, es decir, yo no estaba en absoluto preparado para esa violencia en las relaciones ni para ese sistema disciplinario tan terriblemente estricto. Y recuerdo que desde que fui cadete pensé escribir alguna novela, o no sabía exactamente qué, pero aprovechando esta experiencia, o mejor aún, vengándome un poco de esta experiencia.
-Como una pequeña revancha
-Sí, era una manera de quitarme de encima ese trauma, que fue descubrir el mundo.
-Y sin embargo, visto desde lejos, visto desde aquí, por ejemplo, el peruano es un hombre encantador, es un señor que dialoga con muchísima cortesía, que es muy ceremonioso, que es muy cortés
-Bueno, el peruano suele hablar poco, suele ser bastante introvertido y suele hablar sobre todo de una manera bastante indirecta. Parece que ésa es una influencia que nos viene de muy lejos, que nos viene de nuestra mitad india, de los incas. Y el indio peruano actual es muy solemne, muy formal, y al mismo tiempo muy indirecto; está considerado de mala educación y muy grosero decir las cosas directamente. Todo lo contrario de lo que ocurre en España. Por eso, los peruanos cuando llegamos a España, a veces nos sentimos como agredidos cuando nos hacen preguntas muy directas. Eso en el Perú no suele ocurrir, las preguntas generalmente se hacen dando una gran parábola.
-¿Debemos seguir conversando con parábolas…?
-No, ya estoy acostumbrado hablar como los españoles. Yo he vivido muchos años aquí.
-Así es, Vargas Llosa es un hombre que conoce muy bien el medio español, ha estado aquí bastante tiempo. ¿Cuándo vino la primera vez?
-En el 58, al terminar la Universidad, vine con una beca, dotada con 120 dólares, que en el año 58 era una fortuna en Madrid. Realmente viví como un príncipe con esa cantidad.



<<Aquí en Madrid comencé a ser un escritor de verdad>>

-Pero yo había oído contar que Vargas Llosa tuvo que inventarse otras muchas cosas para tener ingresos extras.
-¡No! Fue antes de venir aquí cuando era estudiante. Trabajé en muchos sitios.
-Y el famoso grupo de danzas incaicas ¿a qué época pertenecía?
 -Eso fue en el año 58, en Madrid, cuando estaba en la Universidad. Había un festival folklórico en Cáceres, y muchos grupos hispanoamericanos que venían al festival.  Entonces un grupo de estudiantes peruanos organizamos un conjunto para poder ir hasta Cáceres, para poder conocer Cáceres. Y ante nuestra estupefacción, ganamos el cuarto premio en este concurso de profesionales, y nos llevaron a bailar por todas las plazas de toros de España durante un mes.
-Pero eso no estaba hecho con el ánimo de ganar dinero…
-No, no. Exclusivamente con el ánimo de conocer cosas. Fue muy divertido, porque era un grupo de ocho, de los cuales sólo seis éramos peruanos. Y teníamos dos gallegos disfrazados de peruanos a los que les habíamos prohibido hablar para que no los reconocieran por el acento que eran españoles.
­-Y hubo una época peor, que fue esa época de muchos oficios.
-Pero esa fue antes de venir a España. Yo me casé muy joven, a los diecinueve años. Sin dejar de estudiar, pase de ser un hijo de familia a ser un amo de casa. Y tuve que empezar a encontrar trabajos, y los trabajos que conseguí estaban todos muy mal pagados. De tal manera que tuve que reunir varios, y llegué a reunir hasta siete trabajos.
-¿Simultáneamente?
- Simultáneamente, sí. Eran trabajos por horas, muy distintos todos. Trabajaba en una radio, en una biblioteca, también con un historiador (un profesor mío de la universidad), hacía reportajes para una revista, escribía crónicas para un suplemento; y tuve un trabajo bastante estrafalario, que era fichar los cuarteles de la época colonial del cementerio general de Lima, porque no sabían que muertos estaban allí.  A mí me pagaban un tanto por muerto, y me daban unas fichas que debía rellenar. Me pagaban por muerto una cantidad que no me acuerdo, pero que era una cantidad bastante ridícula.
- ¡Siete! Eso es lo que aquí llamamos el pluriempleo, siete trabajos a un tiempo. Lo que le permite a Vargas Llosa poder seguir trabajando, manteniendo  su casa y estudiando. ¿Escribiendo también ya?
-Escribía, pero desgraciadamente no tenía mucho tiempo. Escribía los domingos, y las noches; pero generalmente llegaba tan cansado, que no hacía sino intentar escribir. En realidad, esos años pues…Bueno la literatura era importante para mí, era probablemente lo que más me importaba, pero a lo que menos tiempo le dedicaba. Fue en realidad aquí, al llegar a España en el año 58, con esa beca, cuando ya prácticamente pude disponer de mi tiempo y dedicarme a la literatura de una manera, podríamos decir, exclusiva. Porque, aunque tenía otros trabajos, los elegía en función de la literatura. Fue aquí en Madrid, cuando comencé a ser un escritor de verdad.

<<No sería capaz de escribir una obra puramente imaginaria>>

-La primera obra conocida y publicada es <<Los Jefes>>
-Eran cuentos que había escrito en Lima. La mayor parte de ellos, a base de recuerdos de los años que viví en Piura, o personajes o pequeñas isutaciones vinculadas a aquella ciudad. Los traje a España y al llegar aquí los presenté a un concurso de cuentos que había convocado una editorial de Barcelona. Ése fue mi primer libro publicado.
-¿Guardas por él una cierta estimación?
 -No me desolidarizo de él, pero son cuentos adolescentes y muy imperfectos.
-El libro que hace conocer tu nombre es La ciudad y los perros
-También es el primer libro que escribí en serio, trabajando mucho, esforzándome al máximo y también con una cierta ambición desde el punto de vista de la propia novela.
-En la Casa Verde nos encontramos con una temática completamente distinta. Ahí ya no pareces vivir solo de tus recuerdos, de tus vivencias infantiles, sino debes investigar incluso el ambiente, la atmosfera, la zoología, la botánica…
-En realidad, todo lo que he escrito parte siempre de experiencias personales, de algunos hechos vividos, de algunas personas conocidas o de situaciones que, más o menos, han estado cerca de mi propia experiencia. En realidad, todo eso ocurría en lo que he escrito hasta ahora de ficción. Lo que pasa es que eso es un punto de partida simplemente, y luego después se mezcla con elementos puramente imaginarios. En <<La Casa Verde>> la mitad de la historia está situada en Piura y está escrita casi exclusivamente con la memoria, con la nostalgia. Pero la otra parte de la historia, la que ocurre en la selva, sí me exigió una cierta documentación, porque la selva yo la conocía de una manera muy superficial. Sobre todo, en la primera versión de la novela había estado, apenas, tres semanas. Y entonces tenía una gran inseguridad, cada vez que la situaba la historia en la selva tenía muchas dudas.  Y traté de suplir esa falta de conocimiento de la selva con lecturas y con investigación.  Pero, en realidad, toda mi obra es siempre el fruto de esa mezcla de ambas cosas: de hechos vividos y de hechos imaginados. Es más, yo creo que no podría escribir una historia puramente imaginaria, utilizando exclusivamente la fantasía.
-Sin embargo, el esfuerzo fue notable. No era sólo cosa de ir a la selva; era también ver cómo había sido narrada, descrita. Tuviste que leer muchos libros sobre la selva
-Sí, leí muchos libros. Durante unos años prácticamente sólo leí libros sobre la Amazonía, leí algunos libros científicos, pero sobre todo leí libros de viajes, y literatura de ficción sobre la Amazonía; que es muy abundante y es una literatura muy folklórica, una literatura muy local. Descubrí cosas muy divertidas leyendo esos libros, y es que la imaginación permea prácticamente todo lo que se ha escrito, no solamente la ficción, sino también los libros científicos, supuestamente científicos sobre la selva. Me acuerdo mucho del libro de un aparente especialista en la flora y fauna amazónicas que catalogaba animales puramente imaginarios, animales de las leyendas, del folklore amazónico. Y hay muchos casos de ésos, es que un mundo muy imaginario la selva.
-La Casa Verde empezó siendo un cuento y además estaba proyectado como cuento. Y el cuento fue desbordando todas las previsiones convirtiéndose en un mamotreto de mil y pico de páginas.
-Bueno, casi todo lo que he escrito ha nacido como una historia muy pequeña que luego va germinando y creciendo y mezclándose con otro tipo de historias.  Y luego el trabajo mayor es cortar la historia y dejarla reducida a proporciones presentables. Desde que salí de Piura había querido escribir sobre una casa verde que conocí cuando era muy niño, un sitio que resultaba muy pintoresco y al mismo tiempo muy fascinante para quienes teníamos diez años en Piura y en el año 45, que era una casa que estaba al otro lado del rio, en pleno arenal, considerada un lugar peligroso, un lugar asociado a una serie de previsiones. A los niños no nos permitían acercarnos, nos hablaban muy mal de él, pero no nos explicaban muy bien por qué era tan malo. Era una casa verde en la que solo había señoras y a la que visitantes nocturnos, que eran siempre varones. Y todo eso parece muy pecaminoso y al mismo tiempo excitante para nuestra imaginación. Y bien, yo había querido escribir alguna vez una historia vinculada a esta imagen. Escribí primero un cuento, que no salió. Y cuando ya estaba viviendo en Europa retomé la idea. Pero se mezcló con otra que tenía sobre una novela vinculada con la selva. Esas tres semanas que estuve en la selva también había visto muchas cosas que me resultaban muy estimulantes desde el punto de vista literario. La mezcla de esas dos ideas es lo que resulto en la novela.

Vargas Llosa y García Márquez, amigos y contrincantes.

Imagén de Matador, publicada en Soho de diciembre de 2011.

-La Casa Verde es galardonada con el premio Rómulo Gallegos el 66 en Caracas, donde se produce un hecho de indudable importancia histórica, y es que Mario Vargas Llosa conoce al otro protagonista (porque aunque son más, parece claro que los dos protagonistas básicos del llamado boom hispanoamericano son precisamente Vargas Llosa y García Márquez). Tú conociste a Gabriel García Márquez en Caracas al recoger tu premio.
-Exactamente, sí. Nos conocimos al llegar, en el aeropuerto; él llegaba de México y yo de Londres. Y nos conocimos allí en el aeropuerto.
-Os presentó alguien?
-¡No! Habíamos tenido ya contacto por carta, nos habíamos escrito porque nos habíamos leído mutuamente. En ese viaje leí <<Cien años de soledad>> que estaba recién publicada y que me impresionó mucho.
- Esa amistad que nació en Caracas parece que ha sido una amistada muy honda, muy intensa y en algunos momentos incluso de gran comunicación.
-Sí, hemos sido muy amigos. También fuimos vecinos en Barcelona durante cuatro años.
-Y parece que hubo una vez en público unos diálogos García Márquez-Vargas Llosa.
-En Lima, sí, eso fue en Lima. Ese mismo año del Rómulo Gallegos. Él hizo una gira por Sudamérica, estuvo en Lima y tuvimos una conversación en la Universidad. Fue una conversación anecdótica, a base de anécdotas sobre todo literarias.
-Hablando de anécdotas, los periódicos publicaron en su día la noticia de que habías tenido un altercado violento, en el que Vargas Llosa había puesto knock out a su amigo García Márquez. ¿Eso significa el fin de la amistad?
- Bueno, los periodistas tienen a veces más imaginación que los propios novelistas.
-¿Pero qué pasó? ¿O es mejor ignorarlo?
-Ha habido un incidente, efectivamente, pero no tiene características literarias ni políticas, como han dicho los periódicos. Me he encontrado aquí con una revista, donde he visto que este incidente parece que fue fraguado por un editor para levantar las ventas de El otoño del patriarca y de Pantaleón y las visitadoras.
- ¿Pero no es eso?
-No, no. En absoluto.
-O sea, que no fue ni un incidente comercial ni un incidente político por discrepancias o divergencias ideológicas, como también se ha dicho en alguna parte. Ha sido por cuestiones de tipo personal.
-Así es.
-¿Y seguiréis siendo amigos? ¿O no se sabe?
-Pues eso no se sabe nunca. Como todo es tan relativo…

<<Conversación en la Catedral>>, el libro que más trabajo me ha costado

-Nuevo libro en la cronología de tu obra: Conversación en la Catedral. ¿Cómo germina la idea de este libro?
-Nace también de experiencias personales. Lo que sucede es que en este caso concreto las experiencias personales coinciden con las experiencias de un país entero. Entre los años 48 y 56 tuvimos en el Perú, para variar, una dictadura militar conocida con el nombre de <<ochenio>>, la dictadura del general Odría. Estos años fueron cruciales para mí y para toda mi generación, para todos los peruanos que en esos años pasamos de ser niños a adolescentes y de adolescentes a hombres. Bajo esa dictadura dejé el colegio, entré en la universidad y descubrí la literatura y la política. Todas esas experiencias están frustradas por la dictadura. Que era una dictadura muy especial, es decir, una dictadura que fue menos sanguinaria que otras dictaduras de la época. Porque la verdad es que Odría no mató tanta gente como Pérez Jiménez o Rojas Pinilla, por ejemplo. Compensatoriamente, yo creo que corrompió más gente que ninguna otra dictadura de ese tiempo. Fue una dictadura terriblemente corruptora, destruyó los espíritus de una manera monstruosa. Esa es la idea que está en el origen de Conversación en la Catedral: describir una sociedad bajo el imperio de una dictadura militar corruptora. Pero no contar esta historia políticamente, sino contarla en las manifestaciones que tienen los distintos aspectos de la vida, la Universidad, la familia, el trabajo. En distintas generaciones y también en distintos sectores sociales. Esta novela me planteó muchas dificultades; porque el tema era tan vasto que no encontraba manera de atraparlo. Hasta que después de dar muchas vueltas, hallé la fórmula que apliqué a la novela, que es la fórmula de una conversación, de un diálogo entre un muchacho, antiguo universitario, antiguo militante clandestino, y un antiguo guardaespaldas de funcionarios de la dictadura. Y un poco a través de la vida de estos personajes, de los recuerdos de estos personajes, traté de ir desvelando la historia de esta sociedad.
­-Y hay una concentración de tipos y de gentes, realmente, muy amplia y muy variada.
-Sí. Yo llegué en algunos momentos a creer que perdía el hilo. Es el libro que más trabajo me ha costado. Creo que es también el libro más ambicioso que he escrito. Cuando me preguntan qué prefiero de todo lo que he escrito, qué es lo que menos me disgusta, siempre digo que es Conversación en la Catedral, quizá porque es el libro que más dolores de cabeza me dio.
-Más o menos ¿Tienes idea de cuántos personajes pululan en esa <<conversación>>?
-No.
-Un país entero?
-Hay muchos personajes secundarios, pero los principales no son más de una docena.
-Pero es un friso representativo: como un corte seccional de la vida del Perú de entonces.
-Es lo que quise hacer por lo menos. Es lo que pretendí.

<<La literatura es como la marihuana>>

-Pantaleón y las visitadoras es, sin embargo, la novela que ha llegado a mayor número de lectores.
-Es más asequible que las otras, es más divertida. Y también ha influido la película, que para mí fue una experiencia sumamente instructiva, porque descubrí que hacer cine aún es más difícil que escribir. En el fondo, un escritor tiene tanta libertad, que solo depende de su propio talento. Y el director de cine depende del talento de muchas otras personas. Otro descubrimiento fue que una novela y un film tienen más divergencias que coincidencias. Contar una historia con imágenes es casi enteramente lo contrario que contarla con palabras.
-Pero el gran descubrimiento de Pantaleón fue el humor
-Siempre me había opuesto al humor en la literatura, había dicho que era alérgico al humor y algunos críticos me recordaron esas frases. Pero cuando escribí Pantaleón supe que esa historia sólo podía ser narrada en una línea humorística. Eso fue para mí como descubrir un mundo riquísimo. Un mundo en el que abundé luego con La tía Julia y el escribidor.
- ¿Te preocupa el lenguaje en la construcción de una novela?
-La forma, tanto en lo que concierne al lenguaje como a la estructura, me interesa estrictamente en función de los temas y de los personajes. En este sentido mi idea de la novela es muy tradicional. Yo estoy por la novela anecdótica, por la aventura novelesca, y los problemas de estilo y de técnica son siempre secundarios.
-¿Cuáles son tus hábitos de trabajo?
-Me encierro en el escritorio todos los días de lunes a sábado unas seis horas por jornada. Mis horas más fértiles son las primeras, cuando comienza el día. Jamás he podido escribir por las noches.
-¿De dónde vienen los Vargas y los Llosa?
 -Los Vargas llegaron al Perú en la primera hora de la conquista con Pizarro. Los Llosa llegaron un poco después. Se concentraron todos en Arequipa. Parece que llegaron de Santander, pero que hasta allí habían llegado de un pueblecito entre Barcelona y Valencia que se llama Llosa precisamente. Mi padre era aviador de la Panaérea y en el aeropuerto conoció a mi madre. Pero mi padre fue un poco aventurero: piloto, marino, periodista, nómada…vivió en muchos sitios. Hasta que al final se fueron a vivir a los Estados Unidos. Quizá haya heredado de mi padre el afán de viajar, la existencia nómada…
-¿Por qué escribes?
-Ningún escritor lo hace pensando en servir a sus semejantes o mejorar la humanidad. La literatura es para el escritor lo que la marihuana para un adicto a esta yerba. No es una profesión. Es algo más profundo, más visceral y complejo. Se escribe en función de uno mismo, de una problemática personal. Es el más individualista y egoísta de los quehaceres. Uno escribe porque ha tenido experiencias sobre todo negativas de las que trata de librarse. Así de sencillo.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Francisco Santos, Piedad Cordoba y Yo me llamo

Hay dos temas de los que hace rato quería escribir pero que no lo había hecho, en razón a que no tenía tiempo ni mucho que decir. Por lo anterior simplemente decidí juntarlos y hablar de ellos extemporáneamente. Mis declaraciones no son la gran cosa –ya lo sé– y otros lo habrán podido mucho mejor decir antes, pero bueno, solo escribo por dejar de pensar en algunos temas y ya. Es una terapia rara pero que practico, pero bueno. Sin más digresiones he ahí los dos temas:



1.      Pachito el Electrocutador, Piedad Córdoba y los estudiantes
El señor Francisco Santos siempre me ha parecido un personaje sanchopancesco que parece sacado de alguna novela o cuento de humor negro. El hecho que haya sido jefe de redacción de El Tiempo y ahora ocupe un puesto en la silla de director de RCN la Radio, nos dice mucho de hacia dónde va el periodismo en Colombia. No obstante lo anterior, esta media entrada no es ni del periodismo colombiano ni de Pachito como tal, sino inicialmente, de sus declaraciones en videoblog que hicieron correr ríos de tinta, columnas de opinión y diatribas bien merecidas ante semejantes barbaridades juntas.

En su video titulado “Le están midiendo el aceite el presidente” empieza este curioso personaje diciendo con un tonito de confianzudo (demasiado diría yo) que al presidente “le están midiendo el aceite”  y que este “resiste poquito”. Para argumentar su afirmación menciona este ilustre personaje que el viejo Juanma perdió el pulso con los estudiantes ya que estos le arman marchas sin razón alguna (es lo que da a entender) y de igual forma, le fue mal en “pulso de sindical” en razón a que “el aire que tiene hoy en día la USO, que lo ganó y que lo recupero gracias a digámoslo al descuido del gobierno”. No sé si se refería al aire acondicionado, pero esa brisa según Santos (el disque periodista) tiene paralizado Barranca, Wilches y más de 60 mil hectáreas de palma africana, entre otros.    

Después de lo anterior, pasa directamente al tema de los estudiantes diciendo con su (reitero) tonito de confianzudo: “pues mire yo le soy sincero” “es hora de decirle a los estudiantes ustedes protestan por fuera o van a enfrentarse durísimo con el brazo de represión legal del estado” (me disculparan la puntuación, pero así fue que le oí al “videobloggero”). La verdad siendo también sincero, tampoco le entendí esta parte a Santos ya que manda a los estudiantes a marchar por fuera pero no especifica de qué. Probablemente soy medio bruto, pero decirle a alguien “no marche en las calles, marche por fuera” es como medio confuso. En fin.

Luego de aquella anfibológica precisión, continua este tragaldabas de la doctrina uribista diciendo contundentemente “aquí hace falta innovar” y en lugar de exponer alguna solución novedosa o algo por el estilo, nos expone que “el brazo de represión legal del estado” debería intentar con armas no letales “como esas” que “le ponen voltios a los muchachos, el muchacho cae, lo catan, lo sican y se lo llevan arrestado por interferir con una vía pública”. Lo primero que se me vino a la cabeza es que este personaje hablaba de un hatajo de ganado o qué se yo, pero bueno. Tengo un poco de confusión al saber cómo “se interfiere con una vía pública”. Tenía entendido que uno puede interferir EN la vía pública pero no soy ningún maestro del lenguaje para ponerme a decir cómo se debe hablar o escribir. Igual, lo importante es que caló el mensaje.

Ahora bien, sin entrar a discutir sobre el tonito y los diminutivos que usa “el periodista” en su “videíto”(los diminutivos son pegajosos), lo que quería expresar es que una declaración de esas en un país medianamente civilizado daría para que este señor lo sacaran de su puesto de director de radio y lo mandaran a freír espárragos. Claro, en un país medianamente civilizado, porque acá, simplemente seguirán rindiéndole pleitesía, invitándolo a eventos y dejándolo decir barbaridades en un espacio radial que otra persona podría aprovechar mejor. Ahora entiendo por qué en las “prestigiosas” universidades del país recomiendan a sus ilustres profesionales (por conocimiento, no por apellidos) que se vayan fuera del país. No me imagino la rabia de trabajar para ese señor, sabiendo que su cheque mensual tiene muchísimos más ceros más que el de uno, pero que sus neuronas y razonamientos disminuyen gigantescamente en comparación en las de uno. En fin, dejaré los comentarios resentidos para otro día ya que hoy me dan hartera plantearlos.



De igual forma al lado de este señor, la izquierda bananera de este país también quiso dejar su huella en esta tema de interés nacional y para tal efecto, se hizo presente con aquella dirigente que tira la piedra y esconde la mano: Piedad Córdoba. Como mencionó Juan Gabriel Vásquez en su columna (http://www.elespectador.com/impreso/opinion/columna-311863-los-estudiantes-y-oposicion) y reprodujeron los medios de comunicación (pueden buscar) esta señora se paró en medio de la Plaza de Bolívar y empezó a hablar de “imperialismo yanqui” y de los “males“ que causa el TLC en una marcha que abogaba por la educación. Vale la pena resaltar que esta señora en ningún momento apoyó la marcha de los estudiantes sino hasta que tuvo una fuerza gigantesca (de la misma forma que hicieron los HParlamentarios del Partido de la U) y obviamente, sus declaraciones tenían una intención mediática como pueden ver.        

2.       Yo me llamo

Sobre el programa que fue capaz de levantarle el rating a caracol en lo que llevamos del año, solamente quiero decir que me dio muchísima hartera escuchar tanto en caracol radio como televisión, que ese era un programa histórico que había cambiado la historia de la televisión en Colombia. La verdad, lo único medio novedoso es que ahora los derechos de autor se violan con menos pudor que antes. En otros tiempos copiaban “maquillado”, ahora no.

Con lo anterior simplemente quiero decir que se deben tomar con beneficio de inventario las hipérboles por parte de los “periodistas” de nuestras cadenas radiales, escritas y de televisión; ya que se les pegó el “efecto santos” que es llamar  histórico hasta el perro de la casa (la histórica ley de reforma a la justicia, etc) y bueno, es lo que hay. Finalizo esta segunda minúscula media entrada entrada contándoles una pequeña historia: alguna vez oí a un extranjero diciendo que en Colombia se hablaba el mejor español del mundo. Yo sorprendido le pregunté que por qué decía eso y me respondió que pensaba que en esta patria todos escribían y hablaban como Caro y Cuervo. No sé qué pensaría ese personaje si hubiese visto el video de Sancho Pacho Santos o de noticias caracol (tanto radio como televisión).

PD: Creo que me estoy haciendo viejo. Hoy mientras escribía esta entrada empecé a oír varios gritos provenientes de un apartamento contiguo al mío por una reunión que tenían. Por tal razón llame a la portería a pedir que le “bajaran el volumen a la gritería”. El problema de lo anterior radica en que aquella gente es mucho mayor que yo y antes era a mí a quien le echaban la policía y los celadores. Por tal razón me quede pensando si será que me estoy volviendo más amargado por estar viviendo solo en Bogotá o por los años (tengo apenas 20). El hecho de que este escribiendo sobre Pacho Santos, Piedad Cordoba y yo me llamo un sabado en la noche puede que responda mi pequeña inquietud.

jueves, 8 de diciembre de 2011

La masacre de las bananeras



El 6 de diciembre de 1928 Fuerzas Armadas del Ejército Colombiano asesinaron vilmente a un número indeterminado de manifestantes en lo que se conoció como la masacre de las bananeras. Como al parecer, los medios este año no le dieron mucha trascendencia al asunto les traigo a colación una pequeña investigación que hice hace 3 años, cuando era joven aún y contaba con 17 añitos y que está por allá pérdida en un blog que alguna vez utilice y que solo referenciare para rememorar aquel hecho.

En la releída que le pegue, me di cuenta que tiene varias fallas de redacción, un exagerado uso de las comas, una confusión de los términos porque y por qué, entre muchos otros fallos de estilo que junto a la exagerada pasión o ímpetu que le puse, no le permitía sonar muy bien. En todo caso les dejo los links para que los miren y ojala, el texto no deje indiferente a quien lo lea.


Introducción
Parte 1
Parte 2
Parte 3
Parte 4
Parte 5

martes, 6 de diciembre de 2011

El "Beverly Hills" caleño



Muchas mujeres de clase alta de nuestro país adoradoras del culto al apellido, son nostálgicas del siglo XIX y por ello rememoran aquellas épocas en donde los sirvientes no tenían todo el compendio de derechos que hoy le ofrece la legislación colombiana. Por tal razón una revista de cuyo nombre no me quiero acordar, decidió complacerlas exponiendo de la manera más fantoche (o loba) posible, una imagen en donde muestran a las supuestas “mujeres más poderosas de Cali) en su supuesta mansión “hollywodiense” de Cali, que es la que pueden ver encima de este párrafo.


Luego de publicada, las denuncias de foto racista, xenófoba, clasista, entre otras no se hicieron esperar y esto hizo que tanto el autor, como una de las modelos de la fotografía justificaran la foto con un argumentos como “nosotros no ofendemos porque generamos empleo” (una de las fotografiadas) o también “le tomamos una foto porque las trataban muy bien” (el autor). Como bien pueden notar, el primero no es muy diferente del esgrimido por Andrés Felipe Arias cuando intentó justificar AIS y el segundo, pareciera que se hablara de perritos. No obstante lo anterior, ninguno de los involucrados se siente indignado ni arrepentido por la foto, porque la sienten muy correcta.


De todas formas, luego de ver varias de las opiniones de la foto y de examinar las declaraciones de los involucrados llegue a una pregunta: ¿Y? ¿Para qué se sigue hablando tanto de esta foto? Por mi parte considero que en lugar de darle el escarnio público que en verdad se merece tanto la revista como estas señoras, simplemente le ayudamos a cumplir su objetivo: que se hable tanto de la una como de las otras.


Porque seamos sinceros, a estas viejas les vale 5 que nosotros hablemos de ellas ya que y salvo una que otra amiga hipócrita de ellas que dirá “Oh que racista y clasista es doña Rosita” antes de tratar mal a sus empleados; no creo que ninguna otra persona de su círculo se atreva a emitir concepto alguno de la foto. Hablaran del vestido, de los muebles y si se genera alguna crítica será por fantoches, pero de ahí no pasará la cosa. Las señoras darán de qué hablar en su círculo social (que es el que le importa) por aparecer en un medio de comunicación que, supongo, es totalmente farandulero y las hace sentir importantes. Por tal razón, creo que en lugar de generar una ignominia, simplemente las haremos sentir importantes.






Ahora bien, el segundo pensamiento que me produjo la polémica por la foto fue: ¿Ustedes creen que hay igualdad en Colombia? Si la hay, pero de papel, porque en la vida fuera de las hojas manchadas de tinta que llamamos leyes, el estatus pesa, así no nos guste. Para la muestra tenemos a ese señor que por falsificar un billete de 50 mil pesos para comprar su comida fue enviado 3 años a la cárcel y mientras tanto, unos ladrones que desde el sector privado (los Nule) y público (los Moreno) se robaron miles de millones de pesos y van a cumplir una condena parecida a la del primer personaje citado. Además de esto, esos ladrones Moreno que roban del erario desde su abuelito el dictador, cuentan con el dinero para contratar a payasos leguleyos mediáticos como ese señor Araujo que al día de hoy no sé cómo fue capaz de ser tanto magistrado de la Corte más importante del país como candidato presidencial; pero en fin, son digresiones para otro día. También podríamos citar el caso del supuesto hostigador de los Jerónimo Uribe (hijo del expresidente) quien no era sino un pobre diablo en un grupo de Facebook que casi nadie visitaba y que simplemente escribió una amenaza que nunca iba a cumplir y que el gobierno Uribe utilizó para realizar con la fiscalía abusos en contra de este personaje quien tuvo que ir a la cárcel sin cometer crimen (ni tener las herramientas para hacerlo) y en el otro lado, en las antípodas de este joven estudiante, un hijo de una familia acaudalada como los de la foto, que sin ningún mérito es el director de una radio importante del país, incito a la policía a electrocutar a un sin número plural de estudiantes a través de su medio, que si es oído por muchísima gente…y nada le pasó. Esa es nuestra querida Colombia.   

Pero en fin, estoy alargando mucho un asunto que no merece más de un pequeño puñado de renglones. A lo que voy es que este es un país de desigualdades sociales enormes, donde las magnánimas señoras de la clase alta nos restriegan su forma de vida de la forma más fantoche, clasista y hasta racista posible con el único ánimo de dar de qué hablar. No se si indignándonos por la foto y dándole más publicidad a la misma en verdad logremos algo diferente a echarle arena al mar. Las desigualdades siguen ahí, esa niña que ven a la derecha estoy seguro que va  a ir a estudiar a Estados Unidos o a Francia y volverá con algún master y varios idiomas medio hablados a ocupar una alta dignidad del estado (chupar de la teta pública mejor dicho, en uno de los pocos actos de lesbianismos que a ninguno nos parece bueno) o a ser gerente de alguna empresa de los papas y a querer continuar el legado y la fortuna de su familia. Nosotros mientras tantos seguiremos endeudándonos, desprotegidos de la justicia, con la mayoría de puertas cerradas y…así hablo Zaratustra. Nada más por decir, solo comentarios medio resentidos y totalmente pasionales donde mi lado más irracional se expresa a través de letras para mostrar mi resentimiento, que dejare ahí cultivándose, mientras me voy a leer “El rojo y el negro” de Stendhal.